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23 de enero de 2010

(62) BRUNO WEIL DIRIGE A LA REAL ORQUESTA SINFÓNICA DE SEVILLA:

El director alemán Bruno Weil (n. 1949) ha dirigido esta noche el 10º concierto de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS). Bruno Weil es el Principal Director Invitado de la Tafelmusik Orchestra y Director Musical de la Capella Coloniensis. En 1988 reemplazó a Herbert Karajan en el Festival de Salzburgo, dirigiendo Don Giovanni de Mozart con la Orquesta Filarmónica de Viena.

Como solista invitado, el pianista canario Iván Martín interpretó el Concierto para piano nº 2, Op. 21, del compositor polaco Fryderyk Franciszek Chopin. Iván Martín (Las Palmas de Gran Canaria, 1978) es uno de los pianistas más brillantes de su generación, con numerosos recitales en las más importantes salas de Europa y Estados Unidos. En junio de 2001 ya cosechó un rotundo éxito en Sevilla, en su actuación en el Festival de Primavera en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería.

El programa se inició con la obertura del compositor alemán Félix Mendelssohn: El cuento de la hermosa Melusina, Op. 32, a la que siguió el concierto para piano de Chopin. Tras el intermedio, la ROSS interpretó la Sinfonía nº 2, Op. 61 de Robert Schumann (Zwickau, Sajonia, 1810 - Bonn, 1856).

En el siguiente video podemos disfrutar del movimiento 3º (Adagio espressivo) de esta Sinfonía, con el director norteamericano David Zinman (Nueva York, 1936) al frente de la Tonhalle Orchester de Zurich, de la que es titular (ha renovado su contrato hasta 2013):

En resumen, otro buen concierto de la ROSS que, pese a las inclemencias del tiempo, consiguió llenar la sala del Teatro de la Maestranza en esta conmemoración del bicentenario de los tres compositores del programa.

10 de enero de 2010

1 de enero de 2010

(60) CHINA 2007: EL GRAN BUDA DE LESHAN:

El 14 de agosto de 2007, a las 9,00 horas de la mañana, nuestro vuelo 3U-8658 de la Sichuan Airlines despegó desde el Lhasa Gongga Airport en el Tíbet, para tomar tierra a las 11,15 h. en el Suhangliu International Airport de Chengdu, el más importante del suroeste de China.
Una vez en tierra y después de una reconfortante comida -china, por supuesto-, nos desplazamos por carretera hasta LESHAN, para conocer su enorme Buda, de 71 metros de altura, tallado sobre la roca del acantilado en la confluencia de tres ríos: el Min Jiang, el Dadu y el Quingyi.
La mejor manera de apreciar las enormes proporciones de este Buda es contemplarlo desde el río, aunque después resulte también imprescindible subir a pie hasta el templo situado junto a su enorme cabeza.
 NOTAS DE MI CUADERNO DE VIAJE: Hay siempre enormes mariposas acariciando con sus alas la imponente mole del Gran Buda de Leshan. Este gran buda, de rostro tan enigmático como el de una inmensa Gioconda de piedra, permanece inmóvil -las manos sobre sus rodillas- viendo pasar la vida como un viejo patriarca gitano sentado a la puerta de su casa. Pero por delante de este Gran Buda no fluye una vida, sino tres, que se aproximan hasta sus pies desde distintas direcciones para unirse en un solo caudal, una vez que le han rendido la debida pleitesía.
Por estos tres ríos llegan hasta el Buda todas las oraciones y esperanzas de los habitantes de esta fértil provincia de Sichuan. Por este camino llega también el aroma perfumado de las vecinas colinas de té, que hace que la brisa de las orillas del río reconforte a los abnegados navegantes, en su lucha por dominar las corrientes y remolinos de estas aguas multicolores.
Así es todo en Chengdu: pétreo misterio de budas imponentes frente a suaves vuelos de delicadas mariposas; sublime contraste frente a la pujanza económica de esta región llamada "el granero de China" que, sin embargo, ha sabido conservar el encanto de su antigua calle Jinli, ejemplo de la sensibilidad de un pueblo que, con sus manos, ha sabido tallar en la roca la efigie del Gran Buda y con esas mismas manos también ha sabido construir los tejados curvilíneos y puntiagudos del monasterio budista de Wenshu, porque, en definitiva, tan oración es la piedra como la madera, cuando se pone en ellas la religiosidad y el anhelo con los que este pueblo ha sabido construir su pasado, su presente y seguramente también sabrá construir su futuro, como una nueva Gran Muralla que -otra vez más- volverá a ser la admiración de todos los pueblos de la tierra.
 

El Gran Buda ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1966.

(59) RECORDANDO A JOE COCKER:

CON MIS MEJORES DESEOS PARA EL NUEVO AÑO 2010