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22 de agosto de 2009

(41) SENDERISMO POR LA SELVA NEGRA: EL JAKOBUSWEG O CAMINO DE SANTIAGO: DE WOLFACH A HAUSACH (IV):


Esta etapa la hicimos en dos días (está claro que no hemos venido aquí a sufrir, sino a disfrutar de estos maravillosos bosques). Así pues, dejamos el coche en Wolfach (donde hace unos años ya habíamos pasado otras cortas vacaciones de cuatro días) y nos fuimos caminando hasta Hausach. Por la tarde, volvimos a Wolfach en el tren.
El panel de senderos que encontramos en Wolfach es impresionante:

De Wolfach hasta Hausach son solo nueve kilómetros, pero la primera parte (4 kms), que sube desde el río Kinzig hasta Käppelehof, es también de las que hace sudar la camiseta.
Escudo de Wolfach:

Wolfach, como otros muchos pueblos de esta zona, también tiene su fuente de los Locos (Narrenbrunnen), típicos personajes de los Carnavales de la región:

Salimos de Wolfach cruzando el puente sobre el Kinzig, con su polícroma estatua de San Juan Nepomuceno:

Una vez cruzado el puente, encontramos la señal del Jakobusweg que nos dirige hacia la montaña, por la orilla del río:

En la parte más alta de la subida existe un Memorial a las víctimas de la II Guerra Mundial:

Después de un buen trecho por el interior del bosque, llegamos a este punto en el que hay que abandonar el camino principal y seguir el ascenso por la senda de la izquierda:

Continuamos nuestra marcha bajo un fuerte aguacero (toda una experiencia, una buena tormenta en el interior de la Selva Negra):

Afortunadamente deja de llover cuando comenzamos a bajar hacia Käppelehof, donde existe un buen restaurante (Gasthaus) para reponer fuerzas:

Pero hoy el Gasthaus está cerrado al ser su día semanal de descanso (ruhetag), por lo que ya no podremos comer nada hasta que lleguemos a Hausach:

Nos acercamos a Hausach y encontramos bonitas casas de típico estilo "schwarzwald":

Entramos en el pueblo por el antiguo puente peatonal que cruza el Kinzig. Al fondo, el castillo (Burg Husen) que constituye el emblema de Hausach:


La terraza del Ratskeller nos parece un buen sitio para tomar algo. Pedimos unos típicos maultaschen y el plato del día: carne en salsa de paprika (pimientos):

De postre, otro pequeño paseo de algo más de un kilómetro hasta la estación, donde tomamos el tren que nos llevará de nuevo a Wolfach:

Llegamos a Wolfach y nos encontramos que su calle principal ha sido convertida en meta volante de una prueba de ciclismo de montaña. En el hotel Krone (fotografía siguiente) tomamos café y saludamos otra vez a su dueño Björn Tibaldi, al que ya conocimos en un viaje anterior.

Las dos siguientes fotos pertenecen al hotel Hecht, típica construcción de fachwerk. En este hotel pasamos cuatro días de primavera hace unos años.


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