14 mayo 2011

(104) LA PLAZA DE TOROS DE RONDA:

Hablar de Ronda es hacer referencia a una de las más bonitas ciudades de Andalucía y de España, situada en la serranía de su nombre, a 780 m. de altitud al sudoeste de la provincia de Málaga. Famosa especialmente por su Tajo, formado por el río Guadalevín, alberga entre sus muchos palacios y tesoros uno muy especial: su Plaza de Toros, propiedad de la Real Maestranza de Caballería, la primera y más antigua de España, fundada por una Real Orden de Felipe II, en el año de 1572.


Esta Plaza de Toros está llena de peculiaridades que la hacen única y diferente del resto de los cosos taurinos. Obra de Martín de Aldehuela, se inauguró en mayo de 1785, con una corrida en la que alternaron Pedro Romero y Pepe Illo. Tiene el ruedo más ancho del mundo, con 66 metros de diámetro y es la única plaza totalmente cubierta y también la única que tiene la barrera de piedra. Con sus 136 columnas, su aforo se acerca a las 5.000 localidades.
 
 



En 1954, con motivo del II Centenario del nacimiento de Pedro Romero, el matador Antonio Ordóñez inauguró las hoy clásicas "corridas goyescas", en las que los toreros visten trajes de la época de Goya. Las cenizas de Antonio Ordóñez (1932-1998) reposan bajo la arena de esta plaza, muy cerca de la puerta de toriles. También reposan aquí los restos de Curro Guillén (1783-1820), único torero que ha resultado mortalmente cogido en la arena rondeña.
 
 
De la dinastía torera de los Ordóñez, Cayetano Ordóñez, "Niño de la Palma" (1904-1961) fue el primer torero que salió a hombros por la Puerta Grande de esta Plaza, en 1923.

 
 
En resumen, una joya que merece la pena ser visitada. Bajo los tendidos de la plaza se encuentra, además, un interesante Museo de la Tauromaquia, así como la colección de la Real Guarnicionería de la casa de Orleans, perteneciente al rey Luis Felipe de Francia y a su hijo, el duque de Montpensier. Puede visitarse también una valiosa colección de armas de fuego antiguas, para caza y duelos, que abarca desde el siglo XVI al XIX. Pasen y vean:
 

 
.
(Pinchar aquí para ver página de turismo de Ronda)

20 marzo 2011

(103) LA NECRÓPOLIS ROMANA DE CARMONA:

A pocos kilómetros de Sevilla se encuentra uno de los más bonitos pueblos de la provincia: Carmona, situada en una meseta casi inexpugnable, dominando las fértiles tierras del valle del Guadalquivir. Aquí tuvo lugar uno de los conflictos bélicos más importantes de la antigüedad, entre Cartago y Roma. Durante la época imperial la ciudad experimenta un importante crecimiento urbano, que la llevará al sexto lugar entre las ciudades de la Bética. Se construye así una necrópolis, que se extiende hacia el oeste, cerca de la llamada Puerta de Sevilla y, avanzado el Imperio, se construye también el anfiteatro.


Las primeras evidencias de enterramientos en la necrópolis proceden de monumentos funerarios tartésicos (siglo VII a.C.), realizados mediante la excavación en el terreno de una fosa central cubierta por un túmulo de tierra. Los primeros enterramientos romanos datan del siglo II a.C. y al comienzo del periodo imperial se generaliza la construcción de cámaras excavadas en la roca, de carácter familiar, como puede apreciarse en las imágenes del llamado Mausoleo Circular.
La más monumental de las tumbas, la llamada Tumba de Servilia, reproduce el esquema de un edificio de influencia helenística, mediante una galería que rodea a un patio central. Aquí fueron halladas la mayor parte de las esculturas que hoy se encuentran en el museo, incluida la escultura de Servilia que encabeza este post.
En la llamada Tumba de Postumio se combinan nichos cinerarios con una inhumación, conservándose el ustrinum (lugar destinado a la cremación de los cadáveres), un altar y restos de frescos firmados por C. Silvanus.











































































Lugares visitados